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Reciente
ganador del prestigioso Premio Reina Sofía de España, Premio Nacional
de Literatura en 1969 y nominado por tercera vez al Nóbel de Literatura,
Nicanor Parra Sandoval, integra una vasta familia de artistas
de origen popular. Su hermana Violeta Parra, quien se destacó
como folclorista de calles y carpas llegando a presentar sus arpilleras
artesanales en el Museo El Louvre de París, y su hermano Roberto
Parra intérprete de las armoniosas cuecas criollas "choras".
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sus flamantes 87 años y con la experiencia de tres matrimonios el
poeta divide su tiempo entre sus casas familiares en la comuna de
La Reina y su casa en Las Cruces, ubicado en la costa central de
Chile. |
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A
sus flamantes 87 años y con la experiencia de tres matrimonios
el poeta divide su tiempo entre sus casas familiares en la comuna
de La Reina y su casa en Las Cruces, ubicado en la costa central
de Chile.
Recordado
personaje de los patios de la Universidad de Chile, desde donde
dictó sus cátedras de física y matemáticas, Nicanor Parra siempre
se ha desempeñado entre los mundos de los números y las letras,
pero su principal campo de acción es la poesía, aunque prefiere
llamarla "antipoesía", como gustaba definirla su antecesor Vicente
Huidobro.
Coloquial,
humorístico y creativo, recoge el refresco del alma nacional y
su estilo transita entre el juego, el lirismo y la espontaneidad.
Su innumerable obra ha sido traducida a más de 30 idiomas.
En
la huella de Pablo Neruda y Gabriela Mistral con el galardón de
fama internacional, Nicanor Parra se ganó la beca Fulbright en
1965. Se desempeñó como profesor visitante en la Universidad de
Louisiana.
Su
especialidad era la literatura y sorprendió a los académicos cuando
dio una conferencia científica sobre las propiedades de la bomba
atómica, la mecánica de Newton y los fundamentos de la relatividad,
lo que al comienzo fue tomado como una humorada por el decano.
"Pasé dignamente la prueba y es un recuerdo gracioso", comenta
Parra.
Miller
Williams, poeta y crítico, era el coordinador de la actividad
docente, quien le facilitó los contactos en la universidad y fue
su anfitrión.
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La
experiencia Fulbright
Gracias a la beca del Programa Fulbright el antipoeta pudo incrementar
sus conocimientos del inglés, aunque en sus conferencias mantiene
la exigencia de incorporar vocablos en español, porque considera
que "el spanglish es el método lingüístico ideal".
Su primer contacto con los Estados Unidos fue en 1945 en la Universidad
de Brown en Nueva York, donde estudió mecánica teórica. Trabajó
en las universidades de Columbia y Yale, y gracias a su amistad
con el editor norteamericano y heredero de los empresarios del
acero, James Lockling, el poeta se incorporó al ambiente estadounidense
de las letras. Su devoción por el idioma inglés se acentuó como
idólatra de William Shakespeare y su estilo isabelino. Además
es gran admirador de la música y baile "folk" y del movimiento
hippie. Pero, el más bello de los recuerdos de esta experiencia
se remontan al nacimiento de su hija Catalina.
Premio
Reina Sofía
En su refugio precordillerano de Santiago, algo ermitaño, entre
piezas de artesanías y miles de libros, rodeado de su familia,
algo excitado por la obtención del Premio Reina Sofía, el ex becario
de Fulbright espera anhelante el Premio Nóbel de Literatura, y
dice, "la tercera es la vencida".
Rescata
la frase de que "la maldición que puede recaer sobre un hombre
es el éxito", pero le gusta releer los elogios que le hace Antonio
Ramírez en el diario madrileño "El País" a sus Artefactos, pequeños
poemas con elementos circenses y sarcásticos: "Es el mayor arte
revolucionario del siglo XX".
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