|
Cuando
estaba a punto de ser abogado, en 1958, Andrés Bianchi
obtuvo la beca de la Comisión Fulbright, que era de 130
dólares mensuales.
Dominaba el idioma inglés con los simples conocimientos
de secundaria, pero en el Colegio Alemán de Valdivia profundizó
más en la lengua de Goethe.
Fue muy importante en mi formación como economista ir a
la Universidad de Yale, por su gran prestigio. En lo cultural
fue inolvidable conocer Estados Unidos y dejé de ver el
mundo como provinciano al conocer a gente de muchos países.
En
su memoria no se desdibuja el encuentro con ocho latinoamericanos,
tres de los cuales han sido presidentes del Banco Central de su
país. El hoy embajador estudió un año de
economía en Estados Unidos. Y prosiguió en un master
para extranjeros y se quedó cuatro años. Sus amigos
de entonces, especialmente mexicanos, se han mantenido por casi
cuatro décadas.
Sintió
que las exigencias eran severas, pero estimulantes de la creatividad
y la disciplina.
-Llegué con una base de estadísticas y matemáticas,
porque en Chile había participado en un programa de la
Organización de Estados Americanos al que venían
profesores de todo el continente. Desde 1963 hasta 1970 estuve
como profesor en el Centro Interamericano de Estadísticas.
Le
agrada poner el retrovisor de su historia estudiantil:
-Leíamos montañas de libros y apuntes, porque
las exigencias eran enormes y las enseñanzas de primera
calidad. Teníamos pocas horas de clases y sacábamos
muchos apuntes porque en esa época aún no había
fotocopias.
El
estudio era constante, de lunes a sábados, y Bianchi acentuó
prontamente su dominio del inglés. Vivió un mes
con una familia en Rhode Island y después se independizó.
Tomaba
cuatro cursos, cada uno de tres horas. Luego pasaba mucho tiempo
en la biblioteca, todos los días. Los domingos los dedicaba
a leer exhaustivamente el "New York Times".
Con cierta nostalgia agrega:
-Entonces, los viajes eran mucho menos frecuentes que ahora.
Partí en un avión a hélice, de Panam, e hicimos
la ruta por Lima, Panamá, Miami, Washington y Nueva York.
En
la embajada chilena, Andrés Bianchi en Washington muestra
su gran vuelo, que despegó con la beca Fulbright.
|