FULBRIGHTER DESTACADO

Andrés Bianchi Larre
Embajador chileno en Estados Unidos


Por Úrsula O'Kuinghttons

El recién egresado alumno de Derecho de la Universidad de Chile sólo recordaba el rigor de los exámenes orales. Y la tradición estudiantil: repetir fielmente lo que decía el profesor.
Joven de clase media, se concentraba en el Código Romano y en textos que memorizaba hasta la saciedad.

En la fotografía de izquierda a derecha: Carlos Portales, miembro Directorio Comisión Fulbright; Claudio Orrego, Pdte. Directorio Comisión Fulbright; M. Denise Saint-Jean M, Directora Ejecutiva Comisión Fulbright; Andrés Bianchi, actual Embajador de Chile en los EE.UU. y Phillip Golberg Encargado de Negocios a.i. de la Embajada de los EE.UU.

En lo cultural fue inolvidable conocer Estados Unidos y dejé de ver el mundo como provinciano al conocer a gente de muchos países.

 


En la fotografía izquierda a derecha:Robert Mc Meekin, miembro Directorio Comisión Fulbright; Kenneth R. Gentile, miembro Directorio Comisión Fulbright; Carlos Portales, miembro Directorio Comisión Fulbright; Andrés Bianchi, actual Embajador de Chile en los EE.UU. y Phillip Golberg Encargado de Negocios a.i. de la Embajada de los EE.UU.

 

En su memoria no se desdibuja el encuentro con ocho latinoamericanos, tres de los cuales han sido presidentes del Banco Central de su país.

 

 

Cuando estaba a punto de ser abogado, en 1958, Andrés Bianchi obtuvo la beca de la Comisión Fulbright, que era de 130 dólares mensuales.
Dominaba el idioma inglés con los simples conocimientos de secundaria, pero en el Colegio Alemán de Valdivia profundizó más en la lengua de Goethe.

Fue muy importante en mi formación como economista ir a la Universidad de Yale, por su gran prestigio. En lo cultural fue inolvidable conocer Estados Unidos y dejé de ver el mundo como provinciano al conocer a gente de muchos países.

En su memoria no se desdibuja el encuentro con ocho latinoamericanos, tres de los cuales han sido presidentes del Banco Central de su país. El hoy embajador estudió un año de economía en Estados Unidos. Y prosiguió en un master para extranjeros y se quedó cuatro años. Sus amigos de entonces, especialmente mexicanos, se han mantenido por casi cuatro décadas.

Sintió que las exigencias eran severas, pero estimulantes de la creatividad y la disciplina.
-Llegué con una base de estadísticas y matemáticas, porque en Chile había participado en un programa de la Organización de Estados Americanos al que venían profesores de todo el continente. Desde 1963 hasta 1970 estuve como profesor en el Centro Interamericano de Estadísticas.

Le agrada poner el retrovisor de su historia estudiantil:
-Leíamos montañas de libros y apuntes, porque las exigencias eran enormes y las enseñanzas de primera calidad. Teníamos pocas horas de clases y sacábamos muchos apuntes porque en esa época aún no había fotocopias.

El estudio era constante, de lunes a sábados, y Bianchi acentuó prontamente su dominio del inglés. Vivió un mes con una familia en Rhode Island y después se independizó.

Tomaba cuatro cursos, cada uno de tres horas. Luego pasaba mucho tiempo en la biblioteca, todos los días. Los domingos los dedicaba a leer exhaustivamente el "New York Times".
Con cierta nostalgia agrega:
-Entonces, los viajes eran mucho menos frecuentes que ahora. Partí en un avión a hélice, de Panam, e hicimos la ruta por Lima, Panamá, Miami, Washington y Nueva York.

En la embajada chilena, Andrés Bianchi en Washington muestra su gran vuelo, que despegó con la beca Fulbright.